Explora Espinal (Aurizberri): Testigos Medievales de la Muerte

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Adéntrate en la rica historia de Espinal (Aurizberri), un encantador pueblo ubicado en un llano, en el pintoresco valle de Erro, a lo largo de la carretera principal. Los orígenes de este lugar se remontan a la época neolítica, como lo demuestran los veinte dólmenes dispersos por toda la zona, testimonios silenciosos de tiempos ancestrales.

Fundado en el siglo XIII por el rey Teobaldo I, Espinal adquirió importancia al donar su iglesia de Santa María a la abadía de Roncesvalles, convirtiéndose así en un burgo dependiente de esta y de Gerendiain. A lo largo de los siglos, fue un señorío de realengo, con casas señoriales que destacan por sus dinteles decorados, fechados con precisión a ambos lados de la calle principal.

Sin embargo, uno de los tesoros más fascinantes que guarda Espinal es su iglesia de San Bartolomé. Además de ser un importante punto de referencia en la arquitectura local, esta iglesia alberga un museo único: una colección de estelas funerarias medievales que capturan la esencia y la solemnidad de la vida y la muerte en la Edad Media.

Las estelas funerarias en el Espinal

Las estelas funerarias son testimonios tangibles de la historia, talladas en piedra y grabadas con inscripciones que nos hablan de aquellos que partieron en tiempos remotos. Cada una de estas piezas es única, con detalles que reflejan la identidad y el estatus del difunto, así como símbolos que evocan creencias y tradiciones de la época.

Al recorrer este museo, te sumergirás en la atmósfera mística de la Edad Media, donde la muerte era una presencia constante y la fe en la vida más allá de este mundo estaba arraigada en la mente de la gente. Las estelas funerarias no solo son piezas de arte, sino también ventanas al pasado, que nos permiten vislumbrar la vida y la sociedad de antaño.

Visitar Espinal y su iglesia de San Bartolomé es embarcarse en un viaje en el tiempo, donde la historia cobra vida a través de las piedras talladas y los relatos grabados en las estelas funerarias medievales. Es una oportunidad única para conectar con el pasado y reflexionar sobre la fugacidad de la vida y la eternidad de la memoria.

Explora el Museo de las Estelas: Testimonios de la Muerte Pagana en la Edad Media

Sumérgete en un viaje único a través del tiempo en el Museo de las Estelas, donde veintiséis impresionantes piezas funerarias medievales, fechadas entre los siglos XVII y XVIII, ofrecen una ventana al pasado pagano de la Edad Media. Estas estelas, recuperadas del antiguo cementerio, son ahora una destacada exhibición al aire libre, cada una tallada en piedra con una singularidad que cautiva a los visitantes.

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Cada estela presenta un diseño único, con un pie trapezoidal y un disco superior decorado con grabados tanto en el anverso como en el reverso, y en algunos casos también en el canto. Las alturas de estas impresionantes obras oscilan entre los cuarenta y cuatro y los noventa y siete centímetros, con diámetros de disco que van desde los veinticinco hasta los cincuenta centímetros. Entre los motivos grabados se pueden apreciar signos solares, cruces griegas, flores de seis pétalos, laberintos y estrellas, con dos estelas destacadas que representan una figura humana y un oso.

El camino hacia este fascinante museo comienza por carretera, con un giro a la izquierda que nos lleva luego por un sendero de montaña, atravesando un pintoresco prado en la subida del Alto de Mezkirtiz. En la cima, nos sorprende una lápida que alberga la talla de la Virgen de Roncesvalles, junto con un emotivo ruego a los peregrinos. Continuamos nuestro recorrido por un espectacular hayedo que nos lleva hasta Bizkarreta/Gernediaín, un lugar histórico que alguna vez albergó un hospital de peregrinos en el siglo XIII y donde se erige la iglesia de San Pedro, con su distintiva portada románica.

Siguiendo el sendero, nos adentramos entre bojes, acebos y helechos, para luego sumergirnos en el robledal de Muskilda, hasta llegar a Lintzoain, el corazón geográfico del valle. Aquí, entre encantadoras calles, encontramos la iglesia de San Saturnino, una joya arquitectónica que data del siglo XIII, con detalles que nos transportan a épocas pasadas.

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