Leyenda de Eunate-Olcoz

Leyenda de Eunate-Olcoz
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En tiempos antiguos, en la tierra de Navarra, existía una leyenda que unía dos iglesias misteriosas: Eunate y Olcoz. Se decía que un hábil escultor había sido encomendado con la tarea de tallar un pórtico para la iglesia de Santa María de Eunate. Lleno de orgullo y emoción, el escultor decidió aislarse en busca de la inspiración divina para crear una obra maestra.

Sin embargo, al regresar a la iglesia, descubrió que un gigante cantero con poderes sobrenaturales ya había completado la tarea que le habían asignado. Lleno de indignación, buscó al Abad para explicar su situación, pero fue recibido con desdén. El Abad consideró su ausencia como una falta de respeto y le impuso un castigo: debía esculpir un pórtico igual en tan solo tres días, el mismo tiempo que el gigante cantero había requerido.

Desesperado y sin saber cómo cumplir con esta imposible tarea, el escultor se aventuró en el bosque con la intención de recurrir a fuerzas oscuras. Sin embargo, fue la bruja Laminak quien tuvo piedad de él y compartió un secreto mágico. Le indicó que debía encontrar la piedra de Luna custodiada por una serpiente, y depositarla en la orilla del río en la noche de San Juan.

Siguiendo sus consejos, el escultor logró obtener la piedra de Luna y realizar el ritual. Con la luz de la luna, el agua del Nequeas y la piedra en su lugar, ocurrió un milagro sorprendente. Sin embargo, algo salió mal y la obra resultó invertida, como si estuviera reflejada en un espejo. A pesar de esto, la gente quedó asombrada y el gigante cantero, enfurecido, destruyó la obra del escultor con una patada, haciendo que terminara en un pueblo cercano.

Para aquellos que sientan curiosidad, la obra del escultor puede ser admirada en la iglesia de Olcoz, mientras que la versión invertida se encuentra en la iglesia de Santa María de Eunate. Así perdura la leyenda que conecta estas dos iglesias y las historias de magia y desafío que las rodean.

La leyenda de la iglesia de Eunate y Olcoz

Esto es lo que dijo el cantero:

«Me pidieron hacer la talla del pórtico de Santa María de Eunate. Me sentí muy feliz y honrado. Decidí aislarme para recibir la inspiración divina y así hacer una obra increíble. Pero al regresar, vi que un gran cantero con habilidades mágicas ya había terminado el trabajo que me habían encomendado.

Me enojé y fui a hablar con el Abad. Ignoró mis explicaciones y me hizo entender que mi ausencia se consideró una falta de respeto hacia los monjes y él. Como castigo, me ordenó hacer una obra similar en el mismo tiempo que el gigante cantero: tres días, ni más ni menos.

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Me sentí desesperado ante la tarea, así que fui al bosque con la intención de invocar al diablo. Pero la bruja Laminak, compadeciéndose de mí, me dio el secreto mágico para resolver mi problema.

Siguiendo sus consejos, conseguí la piedra de Luna que una serpiente guardaba en su boca. Me dijo que la dejara en la orilla del río en la noche de San Juan.

Con la luz de la luna en la piedra, el cáliz y el agua del Nequeas, vi asombrado cómo ocurría el milagro. Sin embargo, algo salió mal y la entrada apareció al revés, como en un espejo. La gente quedó maravillada y el gigante cantero, enojado, le dio una patada a mi obra y terminó en un pueblo cercano.

Para quienes tengan curiosidad, mi obra está en la iglesia de Olcoz, y la misma entrada, pero al revés, está en la iglesia de Santa María de Eunate.»

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