Zizur y la orden de San Juan

Zizur y la orden de San Juan
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Cizur, una localidad con una rica historia que se remonta al siglo XI, cuando se mencionó por primera vez como Cicur. Su nombre, que significa «garganta» o «paso angosto», refleja su ubicación en las estribaciones de la sierra del Perdón, el monte Erreniega y el de San Cristóbal. En el siglo XII, se estableció un monasterio hospitalario de la Orden de San Juan, cuyos vestigios se encuentran cerca de la iglesia románica de San Miguel Arcángel. Esta iglesia, con su ábside de cinco paños y su portada de arco de medio punto adornada con capiteles, es un testimonio de la importancia histórica de la zona.

Durante el siglo XIV, Cizur estuvo bajo el dominio de Juana de Almoravit, descendiente de Fortuño de Almoravit, de ascendencia francesa, y estuvo vinculada al monasterio de La Oliva. La ruta hacia Cizur nos lleva a través de campos de cereales hasta el despoblado de Guenduláin y luego a las casas señoriales de Zariquiegui. La iglesia de San Andrés en Zariquiegui, construida en el siglo XIV, presenta una arquitectura única, con una sola nave, bóveda de crucería y una imponente torre cuadrada. Su portada abocinada está decorada con capiteles adornados con motivos vegetales y un gran crismón en el tímpano, lo que la convierte en un hito arquitectónico en la zona.

La orden de San Juan

a Orden de San Juan, también conocida como la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, es una orden religiosa y militar que tuvo un papel significativo en la historia de Cizur y de toda la región. Fundada en el siglo XI durante las Cruzadas, la orden originalmente tenía como objetivo principal brindar atención médica y hospitalidad a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa.

En el caso específico de Cizur, la presencia de un monasterio hospitalario de la Orden de San Juan en el siglo XII resalta la importancia estratégica y espiritual de la localidad en el contexto medieval. Este monasterio no solo servía como lugar de descanso y atención para los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago, sino que también desempeñaba un papel clave en la protección y seguridad de la zona.

Los miembros de la Orden de San Juan no solo eran hábiles en el cuidado de los enfermos y heridos, sino que también se comprometían activamente en la defensa de la cristiandad. Muchos de ellos eran caballeros entrenados para el combate, lo que les permitía proteger a los viajeros y a la población local de posibles amenazas, ya sean bandoleros, invasores o simplemente condiciones adversas en el camino.

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Además de su labor caritativa y militar, la Orden de San Juan también desempeñó un papel importante en la promoción del arte y la arquitectura. Muchas de las iglesias, monasterios y fortificaciones construidas por la orden exhiben un notable estilo arquitectónico y están decoradas con elementos simbólicos relacionados con la fe cristiana.

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